28/9/16

Mi aura guardián: Parte 4 (Final)


Entrada la medianoche, ya tengo preparadas mis cosas para irme. Cojo mi bolsa con algunos utensilios y algo de comida para mi nuevo viaje. Cuando estoy frente a la puerta de la entrada, la cual intento abrir, sin éxito, me tengo que tapar la boca al ver lo que está bloqueando la puerta: es otra sombra. Pero no me detengo y sigo forzando a abrirla, hasta que la sombra parece rendirse y se marcha de allí, dejándome vía libre de escape. Afuera me espera una espesa neblina, por lo que me pongo la capa con la que vine junto con la capucha, tapando mi castaño cabello.

Intento recordar las calles por las que fuimos aquel día, en el que estuvimos en la casa subterránea, acercándome a las casas ya que la neblina casi no me deja ver a mí alrededor. Pasan lo que parecen ser horas y sigo sin encontrar la salida del pueblo cuando de repente, veo una luz en una de las casas. Al acercarme, me doy cuenta de mi error, ya que es un hostal. En cuanto llamo, una señora abre la puerta.

— Hola, ¿qué se le ofrece a estas horas? — Me quito la capucha dejando ver mi rostro.

— Necesito saber dónde está la salida del pueblo. — Ella, sorprendida me hace una señal para que entre. Acepto de buen grado, esperando su respuesta. Dentro me encuentro con un acogedor comedor con una barra de madera. — ¿Y para qué quieres salir del pueblo a estas horas, niña? Es un poco peligroso. — Suspiro impacientemente, intentando pensar en alguna excusa para explicarle la situación, pero sin llegar a contarle la verdad.

— ¿Fuera del pueblo? Yo sé dónde está. — En una de las mesas de los comensales veo a Jax, quien se está dirigiendo a mí. — Parece que has reconsiderado mi oferta. — Te equivocas, no estoy aquí por eso, ni siquiera sabía que estabas aquí. — digo a la defensiva.

— Sigues sin confiar en mí, pero tampoco confías en él. Si no, no te habrías escapado. — Me contesta seriamente, mientras coge su vaso y se bebe todo el contenido de un golpe. — Puede que ya no seas una niña Nelly, pero en este mundo tan solo acabas de nacer. Sigues tus impulsos, quieres…. poder.

— No intentes analizarme, no me conoces. — Se lleva una mano a la barbilla, pensativo. — Si de verdad quieres ayudarme, dime dónde está la salida del pueblo. — Está bien, ¿y una contraoferta? — Niego al principio con la cabeza, pero empieza a pensar por unos segundos analizando la situación, quizás ese es el momento perfecto para descubrir lo que trataba y descubrir si Ónix estaba en lo cierto. Asiento. — Bien, ¿qué te parece si primero ves lo que te ofrezco? Sin ninguna atadura, vas, y si no te gusta o no estás a gusto con nosotros, eres libre de irte. He quedado en la casa subterránea con ellos.

— No es mala oferta, pero ¿qué tal si lo hablamos por el camino? — “Además de que me viene de perlas, ya que es el mismo sitio donde me dirijo”. Pienso y salimos de allí, bajo la atenta mirada de la señora del hostal. — No podemos dejar que terceras personas que no les incumbe, se involucren.

Al amanecer, llegamos a la casa subterránea. Una vez dentro, veo como el ventanal circular ya está arreglado pero ya no veo a las personas con las que me encontré la primera vez que vine.

Busco por toda la sala a Liray, pero no está. Entonces es cuando me llega un escalofrío por la espalda, me doy la vuelta viendo una sombra al lado de una de las estatuas.

— ¿Ocurre algo? Te veo algo distraída. — Vuelvo mi mirada a Jax y asiento, intentando parecer tranquila. — Bien. Ven, es por aquí.

Nos acercamos al centro de la sala donde nos da la inmersa luz del ventanal circular. Las personas de la sala empiezan a formar un círculo.

— ¿Qué están haciendo? — No me responde, ya que otras dos personas entran en la sala llevando a una persona en sus brazos. En cuanto colocan el cuerpo en el círculo puedo ver perfectamente de quién se trata. — ¡Liray!

Me agarra fuertemente del brazo. Mi corazón empieza a latir fuertemente.

— Tranquila, está bien. Y perfectamente preparada para lo que le llega. — En una cosa tenía razón y es que sigue respirando. — Eso es lo que les espera a los que creen que pueden ser magos sin serlo. Tú tienes una oportunidad.

— Tu bien sabes que yo tampoco lo soy. Solo tienes que servirme con tu esencia, es lo único que te pido. — Miro a los dos jóvenes que antes servían a Liray, ambos cabizbajos. Entonces ya sé porque están aquí, y el porqué de haber acabado aquí también.

— Lo sé, pero… Muchos no lo son, y con un buen mentor, llegan a ser los mejores sin ser magos. Yo te estoy dando la oportunidad de serlo. — La ira empieza a emanar de mí, tanto que sin pensarlo decido desafiarlo.

— Aunque quisiera no te la podría dar, aún no ha descubierto su aura guardián. — dice uno de los jóvenes. Jax, enfadado me mira exigiendo una explicación pero solo recibe mi mirada de odio. Es entonces cuando me empuja quedando tumbada al lado de Liray.

— ¡Otra vez tú! No haces más que molestar. — Al ver que Jax no se dirige a mí dirijo mi mirada hacia donde está mirando pero al segundo tengo que agachar la cabeza al ver una gran bola de fuego ir directa hacia Jax. Todas las personas que estaban en el círculo empiezan a salir de él poniéndose detrás de su líder.

Me encuentro un gran dragón rojo sobrevolando nuestras cabezas. Detrás de mí me cruzo con la mirada de Ónix con sus manos al aire, controlando a la criatura. — ¿Qué ha pasado? — Me doy cuenta de que Liray está empezando a despertar. Se despereza un poco mientras la lucha entre Ónix y Jax continúa y la ayudo a salir de aquel duelo hasta una de las estatuas. — Ese Jax, bien. Nelly, necesito que me ayudes.

— No creo que sea conveniente, aún estás débil. — La ayudo a levantarse, y justo cuando está a punto de volver a caerse, algo la agarra de su otro costado. — No sabía que podías controlar las sombras. — Me mira sorprendida hasta que la ayudamos a sentarse de nuevo en el suelo de piedra sin dejar de mirar a la sombra. — No lo sabías, ¿verdad?

Niego con la cabeza patidifusa, está vez la sombra no huye ni desaparece, tan solo se queda mirándome, y después me hace una señal para que la siga. — Será mejor que vayas. — Liray me incita a que la siga.

— ¿Qué? No, Ónix necesita ayuda y….

— Yo le ayudaré, ya estoy mejor. Tú ve, y cuando estés preparada, vuelves. — Asiento preocupada por ellos, pero no me queda otra opción y decido hacerla caso prometiéndome a mí misma que muy pronto volvería.

Pero la sombra para al lado de otra de las estatuas, mirando hacia donde está sucediendo la pelea y se acerca a mí. Miro en su dirección, viendo como Jax y su equipo superan en número, empezando así a ganar la batalla.

— Está bien, si me ayudas, utilizo mi poder para salvarlos. — La veo asentir y prepararse. Es la primera vez que voy a utilizar ese tipo de poder y estoy bastante nerviosa, ya que estoy a punto de utilizar otro tipo de magia diferente a la que estoy acostumbrada.

Me concentro mientras intento dibujar en mi mente varias sombras para invocarlas, sirviéndome de los conocimientos de uno de los libros que leí en la biblioteca de Ónix. De mis manos empiezan a salir unos halos negros que se dirigen a Jax, pero sigue siendo igual de fuerte. Me voy acercando más hasta que estoy al lado de Liray y Ónix.

— Rendiros, ni siquiera… tus sombras podrán vencer. — Aunque no lo dijera, se notaba que Jax estaba empezando a debilitarse, incluso con la magia de las esencias de su equipo.

Sigo luchando con ellos, incluso cuando de los halos negros empieza a salir una luz muy diferente de color azul oscuro, la cual empieza a adquirir forma hasta convertirse en una criatura mitad águila mitad león. No lo puedo creer. Ya tengo mi aura guardián.

He descubierto que mi esencia es un grifo.

La criatura extiende sus alas y se posiciona en modo de defensa pegando un gran alarido que hace que Jax de varios pasos hacia atrás cayendo.

Justo en ese entonces la esencia de Liray, que es un león, lo acorrala y el dragón de Ónix lanza una gran bola de fuego, haciendo que los demás huyan despavoridos de la sala.

Cuando todo queda en silencio, me dejo caer sentada en el suelo. El grifo se acerca a mí agachando la cabeza y acaricio su plumado pelaje.

— ¿Estás bien? — Liray me ofrece su mano para ayudarme, y la acepto. Entonces, me enfrento cara a cara con Ónix quien está de brazos cruzados.

— ¿No podías haber esperado un día? — No digo nada, esperando a que empiece la regañina, pero en vez de eso se acerca a mí y me abraza. Me quedo allí durante unos minutos hasta que veo que Liray está mirando como ha quedado el lugar hasta que vuelve a reparar en nosotros.

Abro uno de mis brazos para que se una también y ella acepta de buen grado. Al separarnos, nuestras esencias vuelven a nosotros convirtiéndose en brillantes luces hasta desaparecer en nuestros cuerpos.

— Será mejor que nos vayamos. — Asentimos sin decir nada más, volviendo juntos a nuestro hogar.

Y gracias a eso descubrí que no es el tipo de magia lo que importa si no para lo que la uses. Y esa es la única manera de saber quienes seremos… y en quienes nos convertiremos.
Parte 3



1 comentario:

  1. ¡Hola! Me ha gustado tu blog y te he seguido, ¿te pasas por el mío?
    Nos leemos, kisses ^^

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Hola, muchas gracias por tu visita ;)
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