19/9/16

Mi aura guardián: 3ª parte


6 meses después

Terminado. Ya es el duodécimo libro de magia que me he leído desde que llegué aquí. Lo dejo en la estantería y me dirijo hacia el globo terráqueo que hay en el centro de la biblioteca.

Me concentro en el silencio del lugar y apoyo mis manos en el globo hasta que veo que este comienza a iluminarse, entonces es cuando las alejo unos centímetros y empieza a girar. Es genial tener un sitio donde poder practicar y aprender, la verdad, desde que me mudé, he aprendido mucho gracias a Ónix, mi mentor.
Aunque aún no nos tenemos una máxima confianza, ya que no sé mucho de su pasado ni él del mío. Lo único que me preocupa ahora es mi aura guardián, aún no he podido saber cuál es mi esencia y esas estúpidas sombras siguen apareciendo, cada vez temo más pensar en que quizás nunca lo haga por culpa de eso. Quizá debería decírselo de una vez.
Un golpe en la puerta me saca de mis pensamientos haciéndome perder la concentración y parando el globo terráqueo. Siguen llamando, ante la insistencia decido abrir la puerta para ver de quien se trata.

— Hola Nelly. ¿Qué tal todo? — Me sorprendo al encontrarme con el desconocido que me dio la nota allí. Salgo cerrando la puerta. — Que alegría verte, no está Ónix, ¿verdad?

— Hola, me alegro de verte también. Todo bien. ¿A qué has venido?

— Bueno, he venido para presentarme formalmente, puedes llamarme Jax. Vengo a proponerte algo. Lo hubiera hecho el día que nos conocimos, pero tu poder era aún muy débil, aunque por lo que noto, ya no lo es tanto. — Sonrío al saber que otros con poderes ya pueden notar que yo también los tengo. Asiento instándole a seguir. — Verás, he hablado con un grupo de magos con los que frecuento y les he hablado de ti. Y cuando quieras puedes venir y mudarte con nosotros, yo sería tu mentor y tendrías un lugar para practicar y conocer a más magos.

— ¡Vaya, eso es genial! Pero… yo ya tengo un mentor.

— Lo sé, pero podrías tener un mentor mago de verdad. — Lo miro sin comprender, cuando de repente, alguien me toca en el hombro.

— ¿Qué haces tú aquí? — Noto el tono sorprendido de Ónix mirando a Jax. — Se supone que te prohibí venir por aquí.

— Solo estaba hablando con Nelly. — Dice con una sonrisa de lado a lado.

— Lárgate de mi casa, ¡ya! — Ónix abre la puerta y me insta a entrar mientras sigue con la mirada fija en Jax. — ¿Acaso estás sordo?

— Está bien, me iré. Que mal le sienta el retiro a algunos… — Después me dirige una mirada y me hace una pequeña reverencia con la cabeza. — Aún estás a tiempo, reconsidéralo.

Ya estoy dentro de la casa cuando Ónix entra y cierra la puerta de un portazo.

— ¿Se puede saber qué te pasa?

— ¿De qué conoces a Jax? — Dice un poco más calmado.

— Fue el desconocido que me dio la nota. — Empieza a reírse nerviosamente mientras empieza a caminar por la sala. Se sienta en una de las sillas de la biblioteca.
— Como no. ¡Tenía que ser él! — Me siento en otra de las sillas observándole como apoya sus puños debajo de su barbilla. — ¿Y a que se refería con eso de reconsiderarlo?


— Me propuso que me fuera con él para ser mi mentor junto con otros magos. — Alza su mirada hacia mí esperando a que le diera mi respuesta. — Le dije que no.

— Siempre intentando salirse con la suya, no es más que un mentiroso traidor. — En ese momento me viene a la mente la conversación que tuve con Jax. Le veo incorporarse para salir de la habitación. — Te veo mañana.

— No, vamos a hablar. Lo que ha pasado ahí no es normal. — Parece no hacerme caso. Bueno, pues si no es por las buenas, por las malas será.

— ¿Te retiraste de ser mago? — Para en seco y se vuelve hacia mí. — Así que es verdad. ¿Por qué no me lo dijiste? Se supone que eres mi mentor.

— Si nos ponemos así, yo tampoco sé casi nada de ti. — Se acerca a mí encarándome. — ¿O acaso crees que no sé que tienes secretos? Lo sé desde el primer día que te quedaste en esta casa.

— Muy bien, si querías saberlo, tan solo te hubiera hecho falta preguntármelo. — Me enfrento a él. — Me escapé de casa cuando descubrí que tenía poderes y estuve vagando por varias villas hasta que me encontré con Jax, quien me indicó el camino para llegar aquí. ¿Querías mi historia? pues ahí la tienes. Ah, y desde que me llevaste a la casa subterránea esa no he dejado de ver sombras que hacen esos ruidos de los que tanto me acusas, ese es mi secreto. ¿Contento?
Respiro agitadamente y con el corazón latiéndome a mil por hora, la verdad es que me he quitado un gran peso de encima. Pero ahora me arrepiento un poco de haberlo soltado así de repente.

— Nelly…— Veo que me mira desconcertado y preocupado. Hace un amago de ir a darme un abrazo, pero se aparta. — Será mejor que descanses, mañana hablamos.

Me deja sola en la sala. Subo corriendo hasta mi habitación donde me encierro, sin querer saber nada. Esto me ha cabreado bastante, más de lo que me esperaba, y en mi cabeza solo cabía una cosa: buscar el modo de averiguar qué es lo que estaba pasando. Y creo que se dónde podría hallar respuestas.
Parte 2
Parte 4 (Final)








No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, muchas gracias por tu visita ;)
Deja tu comentario, tus opiniones y críticas son importantes para mí
Los comentarios que contengan spam o comentarios ofensivos serán eliminados.

Disfruten del blog ;)