15/9/16

Mi aura guardián: 2ª parte


Dentro del pasadizo, caminamos por un oscuro túnel terroso, intento seguir como puedo a Ónix hasta que por algún motivo decide poner luz al asunto, y es cuando veo como de su mano sale una pequeña llama azul que alumbra el lugar.

— ¿Mejor? — Asiento y proseguimos andando hasta llegar al final donde nos espera una gran sala llena de estatuas extrañas hechas de piedra y bastante vegetación por sus muros y escaleras de piedra.

(Fuente)
El lugar es muy claro, gracias a la luz que da de un gran ventanal circular que hay encima de nuestras cabezas, el cual tiene varias formas poligonales de diferentes colores y formas, salvo una parte, que está totalmente rota.

— ¡Ónix! ¿Qué haces aquí? — dejo de inspeccionar el lugar para darme cuenta de que no estamos solos en la sala. Una mujer de corto y rubio cabello nos observa desde las escaleras al lado de dos jóvenes, un chico y una chica, respectivamente; ambos, con capas.

— Liray, un gusto verte de nuevo. — Nos acercamos a ellos y veo como se dan la mano, y posteriormente me la tiende a mí. — Ella es Nelly.

— Un gusto, Nelly. Y bienvenida a la casa subterránea. — Liray se acerca a mí hasta que nuestras miradas conectan por unos segundos hasta que me es inevitable tener que apartarla al ver como detrás suyo hay una sombra que no se corresponde con la de ella, y que cuando se percata de que la he visto, huye por la sala mientras la sigo con la mirada.

— Vaya, parece que alguien esconde más de lo que se puede notar, ¿estás bien?

Asiento volviendo de nuevo mi mirada hacia ella.

— A eso he venido Liray, está chica se me ha aparecido en mi casa está mañana diciendo que la ayude a controlar sus poderes. — Noto un tono de irónica en su voz mientras miro de reojo por la sala viendo que la sombra ya se ha ido.

— ¿En serio? ¿Y cómo crees que pueda ayudarte? — Vuelvo mi mirada hacia Ónix intentando comprender la situación.

— Pues siendo mi mentor. ¿Por qué si no me mandaron aquí?

— Bueno, es Chatlia, un pueblo con bastantes magos aunque no se note. — Intenta razonar Liray.

— Pero la nota que le dieron a Nelly se refería a mí.

— ¿Y sabes quién pudo dársela? — Aunque la pregunta es para Ónix se dirige con la mirada a ambos. Niego con la cabeza.

— No, no ponía mucho la verdad. ¿Puedo hablar contigo un momento? — Ella asiente y los dos salen en la sala mientras espero sentada en las escaleras. Intento alejar mis pensamientos y quitar importancia a aquella sombra que hace unos minutos vi, pero no puedo parar de pensar en eso, ¿por qué? Seguramente solo fue un producto de mi imaginación.

Al poco rato oigo hablar a los dos jóvenes que escoltaban a Liray, cuando veo que de entre sus manos empiezan a hacer figuras muy brillantes, de la del chico sale un caballo alado majestuoso mientras que el de la chica es un fénix.

— ¡Qué bonito! — Los dos jóvenes me miran y se acercan junto con sus creaciones. — ¿Qué son?

— Son nuestras auras guardianes, ¿tú no tienes una? — Niego con la cabeza sin apartar mi mirada del pegaso y el fénix. — Verás, no sé si te lo voy a explicar muy bien, porque aún estamos aprendiendo, somos aprendices. Un aura guardián es como la forma que toma la esencia de cada ser viviente, a veces es un animal, o a veces criaturas híbridas o sobrenaturales. Las obtienes a medida que vas aprendiendo sobre tu poder.

— ¿Y qué pueden hacer? — Ahora es el chico es el que se dirige a mí con su pegaso.

— Al principio la forma de cada esencia solo sirve como protección, por eso se les llama auras guardianas, pero a medida que vas progresando en el autocontrol de ti mismo y tus poderes se va volviendo más real, hasta tal punto que la invocación se vuelve solida y además de protegerte, puede defenderte.

— Vaya, eso debe de ser genial…

— ¡Nelly! — Me doy la vuelta encontrando me con Ónix bastante enfadado, veo a Liray parada al fondo con los brazos cruzados y una mirada seria en su rostro. — Nos vamos. Me dirijo hacia los chicos dándoles una última mirada despidiéndome con la mano, estos tan solo hacen un asentimiento mientras vuelven con Liray.

— ¡Ey, espérame! — Intento seguir su paso pero parece no escucharme. Empiezo a correr hasta que logro adelantarle, me pongo en frente parándole en seco. — ¿Qué ha pasado?

— Nada importante, nos vamos. — Decido esperar a que se tranquilice sin preguntar nada más por el camino y pensando en sí debería contarle lo que me ha pasado antes. Llegamos a su casa y sube las escaleras, lo sigo hasta llegar a un salón donde lo veo sentarse directamente mientras yo permanezco en la puerta de aquella gran habitación.

— Puedes entrar y sentarte si quieres. — dice mientras veo como se intenta tranquilizar respirando profundamente con las manos en la cabeza.

— ¿Qué va a pasar ahora? — Me doy cuenta al instante de que la pregunta me la dirige más a mi misma qué a él.

— Pues de momento te puedes quedar aquí y seré tu mentor. — Lo miro sorprendida. ¿Habrá sido Liray o yo me he perdido? — Te enseñaré a controlar tus poderes, aunque según me han dicho, aún son muy débiles.

— ¿También soy mago como tú? — Niega con la cabeza.

— No solo los magos tienen poderes Nelly. Existen humanos que también los tienen. — Se levanta del sillón. — Aunque la mayoría de las veces sucede a una edad más temprana. Por eso me resultó tan extraño que no pudiera captar tu esencia.

— Porque aún no la tengo. — Entonces recuerdo la conversación con los chicos de la casa subterránea. — Pero con entrenamiento, la puedo conseguir, ¿no? — No es cuestión de conseguirla, la esencia ya la tienes, la tenemos cada uno de nosotros, solo que la tienes que…exteriorizarla, como tú dices. Entrenando. Aunque no solo físicamente. — Me mira seriamente. — Muchos se han perdido por culpa de la magia. No es un juego. Debes aprender de cada hechizo, de cada aprendizaje, si no pierdes y con ello también tu…

— Lo entiendo y lo haré. Puedo hacerlo, puedo encontrar mi esencia. — se cruza de brazos y asiente.

— Está bien, ven. Te enseñaré tu cuarto. Mañana empezaremos con tu entrenamiento — Lo sigo hasta una de las habitaciones. — Es una habitación que tengo para invitados.

— Es perfecta, gracias. — En cuanto cierra la puerta dejándome sola, sonrío para mis adentros y me tumbo en la cama. Mi viaje hasta aquí había servido para algo. Oigo un extraño crujido al lado de mi cama, miro a mi lado viendo de nuevo una extraña sombra me incorporo rápidamente cuando veo que la sombra hace lo mismo corriendo por la habitación saliendo por la ventana cerrándola de golpe y dándome un susto de muerte.

— ¿Estás bien? He oído un ruido. — Me doy cuenta de que ahora está Ónix en la puerta. Estoy a punto de contarle lo que acaba de pasarme pero solo asiento rápidamente sin decir nada pensando que seguramente solo es estrés por el cambio que acabo de dar. — Ha sido un viaje muy largo. ¿Quieres cenar?

— Sí, ya voy.
Parte 3
Parte 1






No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Hola, muchas gracias por tu visita ;)
Deja tu comentario, tus opiniones y críticas son importantes para mí
Los comentarios que contengan spam o comentarios ofensivos serán eliminados.

Disfruten del blog ;)