24/5/16

Con alma de león. Parte 1 - Ivet Sarkis

Hola queridos Vigilantes, hoy os vengo con la primera parte de una historia larga que voy a subir al blog. Esta historia se me ocurrió cuando escribí un micro-relato para las primeras hojas de "El libro del escritor" y pensé en coger esa idea para hacer un relato algo más largo. Aún no sé cuántas partes tendrá porque aún sigo escribiéndola, pero espero que os guste.
Espero que la disfrutéis.

CON ALMA DE LEÓN


Parte 1: Doble trato

— ¿Lo dices en serio? — dijo el soldado riendo socarronamente y se dirige a mí. — ¿Qué sacas tú a cambio? ¿Morir? ¿O tener el mismo destino que él?

El esclavo me dirige una mirada negando con la cabeza avisándome de que era mejor que me fuera ahora que aún podía. Pero hasta yo misma sabía que eso no iba a ocurrir. Me meto el último trozo de pescado, acompañándolo de un trago de dulce vino, dando por finalizada mi cena encarando al comandante, si es que se le podía llamar así.

— Entonces, no tienes nada que perder por apostar, ¿no? Y ya que lo preguntaste, un puesto como soldado en tu ejército. – Me miran confundidos, seguramente pensando en lo que estoy tramando, pero me da igual. Lo hecho, hecho está.

— Si superas eso, te tendría que dar mi puesto… Para que veas que es imposible.- Levanto una ceja incrédula mientras veo sus ganas de contenerse la risa. — Pero muy bien. No digas que no te lo advertí. Esta tarde, será tu fin.

Y sellamos el trato. Espero unos minutos allí hasta que les pierdo de vista al comandante y soldados en la lejanía.

— No deberías haber hecho eso, vas a acabar mal.

Me pongo seria, ya que odiaba que me pusieran en esa posición. Yo sé perfectamente hasta dónde puedo llegar, ya se lo he demostrado a muchos y también lo haré con el comandante de pacotilla.

— En realidad, te estoy librando de un mal, chico. Toma, eres libre de irte. — Le paso una llave que le cogí al comandante mientras sellabamos el trato, aún siento el sudor de sus manos. — Y en cuanto a cómo voy a terminar, no es asunto tuyo. Yo me he metido en esto.

— ¿Y cómo piensas sobrevivir? En la arena, muy pocos sobreviven. No sabes la que te espera, esta iba a ser la primera vez que iba a estar dentro de la arena, pero he conseguido verla desde el palco y no te puedes imaginar cuán horrible es. Casi siempre, los que sobreviven, son los gladiadores. Aunque claro, han sido entrenados para ello, pero los esclavos y personas comunes no tienen ninguna pasividad contra eso. ¿O acaso alguna vez te has enfrentado con un león?

— ¿Cómo te llamas? — Me da un poco de lástima verlo así, ya que en el fondo parece preocupado pero no puedo flaquear ahora.

— Troy.

— Muy bien, Troy, no hace falta que me agradezcas el haberte salvado. Ya eres libre de irte y ten mucho cuidado de meterte en donde no te llaman. — Sigo sintiendo esa pequeña punzada en el pecho de culpabilidad al haber sido tan dura, pero creo que es la única manera de que entienda que esto no va con él, además de que estará más seguro fuera de esto.

— No eres la única que busca venganza, ellos me alejaron de mi familia hace años y me arrebataron el único recuerdo que me quedaba de ellos. Si nos aliamos, será más fácil ganar. Yo conozco estos parajes mejor que tú. — Se acerca a mí tendiéndome su mano, listo para sellar el trato, el segundo en este día. Debe ser ya un récord. — Según por lo que has dicho, no será difícil hacerte pasar por una gladiadora, ¿no?

— Lo primero, no he venido aquí en busca de venganza, y lo segundo, de donde yo vengo, no hace falta ser una gladiadora para saber pelear.

— Pero ellos no tienen por qué saber que no lo eres, ni tu verdadera historia que te ha llevado a venir aquí. Ahora tienes una pelea sin un plan, yo, puedo darte uno. Tómalo como agradecimiento por ayudarme. — Le observo atentamente meditando sus palabras. Troy tenía razón, necesitaba un plan y él podría ser mi medio para conseguirlo, al menos para saber a que me iba a enfrentar.

— Está bien, pero cuando esto termine yo tomaré mi camino y tú el tuyo, ¿Queda claro?

— Faltaría más. — Y cerramos el trato, que, al contrario que con el comandante, noto su mano apretar firmemente la mía denotando seguridad, haciéndome saber que podía confiar en él.

Aunque no del todo...




8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho, espero saber pronto cómo continúa...
    Un besoo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Sara, me alegro de que te este gustando la historia, en cuanto lo tenga listo, subiré el próximo capítulo.

      Besos ^^

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Hola

      Me alegro mucho y gracias por comentar

      Besos ^^

      Eliminar
  3. Holaa, un relato muy chulo pero me has dejado en ascuas al final! Espero que lo continúes y espero poder tener tiempo para seguir leyendolo! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola

      Gracias y tranquila, tiene continuación, en cuanto lo tenga listo lo subo. Muchas gracias por pasarte y comentar.

      Besos ^^

      Eliminar
  4. Fabuloso relato¡¡ ya me tienes de nuevo por aquí deseando leer tus relatos y post¡¡¡ un beso enorme¡¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Francis

      Qué bien tenerte de vuelta, muchas gracias, me alegro de que te este gustando, gracias por comentar.

      Besos ^^

      Eliminar

Hola, muchas gracias por tu visita ;)
Deja tu comentario, tus opiniones y críticas son importantes para mí
Los comentarios que contengan spam o comentarios ofensivos serán eliminados.

Disfruten del blog ;)