11/8/15

Relojes sin tiempo ni arena

Hola queridos vigilantes, aquí Ivet con un nuevo relato. Avisaros que el relato de hoy está escrito desde el punto de vista de la protagonista, algunas partes en pasado, que, para diferenciarlo lo he escrito en cursiva y otras en presente.
Espero que os guste, no olvidéis mandarme vuestras opiniones. Y a seguir disfrutando de las vacaciones:
 Relojes Sin Tiempo Ni Arena

Bienvenidos a mi realidad, un mundo lleno de ideas y pensamientos en donde el tiempo forma parte de mi vida, a veces pasa lentamente a mi alrededor, haciendo a veces interminable la existencia. Otras, en cambio, las ves pasar como un rayo que atraviesa el cielo en una tormenta eléctrica, quitándote el aliento, como si lo que hubiera ocurrido minutos atrás hubiera sido un mero recuerdo fruto de mi imaginación.

Pasan las horas, los minutos y segundos contándolos mentalmente en la cabeza; cosa que sé que no debería hacer porque lo que no mucha gente sabe es que cuando empieza a contar el tiempo no te percatas que en esos momentos has salido de tu realidad, abandonando y perdiendo posibles momentos y recuerdos de tu vida. Esto es a lo que llaman tiempo perdido. Todo eso me lo podrían haber dicho, todo eso me lo podrían haber enseñado....pero por desgracia, la gente no se percata del tiempo que tiene ni lo aprovecha al máximo. Yo era una de esas personas, hasta que obtuve el poder de verlo...aunque aún no pueda controlarlo.

Fue aquel día en que me mudé a vivir a una bonita y gran ciudad, era mi primer año de universidad. "Recuerdo aquel día como si fuera ayer" Caminaba por las extensas calles hasta encontrar mi residencia donde me alojaría con una amiga y otras tres compañeras. "Todo va a ir bien" me repetía en la cabeza, pero no sabía lo que me esperaba hasta el día siguiente cuando empecé mi primer día.

Aún pienso en aquel día, aquel, que me hizo ver las cosas de manera diferente.

Aparezco en frente de la universidad, como cada vez que me concentro en algún recuerdo, a mi alrededor pasan unos cuantos estudiantes que se dirigen hacia sus clases, mi yo del pasado no tardaría en llegar también pronto...

Y ahí estaba yo, dirigiéndome tranquilamente a mi clase, ausente de lo que me esperaba dentro de unas horas.

Al acabar las clases me dispuse a ir al comedor, donde me encontré a mi amiga Raquel, ahora estudiante de ingeniería química.

-¡Hey, Mara. ¿Qué tal tu primer día?

-De momento, bien. Nada especial.
-De acuerdo, tengo que irme, estoy en medio de un proyecto de trabajo, luego te veo en la residencia y planeamos algo para el fin de semana. ¿vale?-sonríe. Asentí ilusionada, por fin estábamos aquí, llevábamos casi todo el verano sin vernos, cada una había decidido un destino diferente.

Oí algo cayéndose, como un pequeño cristal que se cae al suelo pero que no llega a romperse.

Raquel se agacha y lo recoge.

-Que raro, es bonito. Pero no es mío.-dijo observándole detenidamente.-Pero al parecer si puede ser tuyo, mira, pone tu nombre.

-A ver.-Me lo tendió mientras lo observaba, era de un color cristalino con arena dorada dentro; parecida a la arena del desierto. En el cristal de un color bronce estaba inscrito un nombre; para ser más precisos, el mío. -Aunque admito que es muy bonito, no puedo quedármelo, seguramente su propietaria lo este buscando, luego me pasare por objetos perdidos y lo dejaré allí. Te veo en la residencia.

-Seguro.-Raquel coge su vespa y arranca el motor.

Agarré el pequeño objeto en mi mano mientras me despedía de Raquel que miraba hacía mí cuando...

"Vale, no puedo volver a ver esto otra vez" Aparezco al lado de Raquel intentando avisarla, intentando que se aparte, pero mis manos traspasan, sin poder hacer nada, como cada vez que vuelvo. "No no puede volver a ocurrir"

Miro hacia Mara, aquella Mara lejana que no pudo hacer nada....y que yo tampoco.

La gran figura blanca se empezó a desnivelar, mientras, Raquel, ajena. El reloj de arena cae al suelo.

No, no puede volver a caer, tengo que hacer algo antes de que se rompa.

Me pongo enfrente a aquel camión causante de mi desgracia, agarró con fuerza mi colgante y hago algo que nunca se me ocurrió hacer las otras veces que aparecí de nuevo en este insoportable recuerdo, abro uno de los extremos del pequeño reloj, y vierto el contenido en mi boca. Empiezo a toser y me agarro mi garganta, hasta que logro relajarme y volver a respirar normal. Es ahí cuando me doy cuenta, de que todo se ha quedado en un silencio abrumador. Me atrevo a mirar temerosa cuando me encuentro con aquel camión, enfrente mío, a punto de caer. Pero no cae, está quieto, como todo a mi alrededor. Raquel está detrás mio sentada en su moto, y protegiéndose con una mano, esperando que llegue el impacto.

Me veo a mí misma, con la mano extendida tratando de avisar a Raquel, y el pequeño colgante reloj de arena, suspendido en el aire.

Veo a un chico salir de la universidad acercándose a la escena, mira a mi yo del pasado y coge el colgante; luego se dirige hacia mí.

-No está más, no serías mala vigilante del tiempo.-no me muevo, aún estoy en shock, después de lo ocurrido.

-¿Quién eres?

-Soy Cronos, rey vigilante del tiempo.-Me observa de arriba abajo. Observo el colgante de mi yo pasado, ahora la inscripción había cambiado.-Y tú, la primera en mucho tiempo que logras controlar el tiempo, aunque aún no has aprendido a controlarlo. Gracias por conseguir mi colgante intacto.

-¿Y de qué me sirve? Tu estupido colgante me está haciendo vivir una pesadilla desde este día. Mi mente no hace más que recordarlo, y no puedo olvidarlo, porque me hace revivirlo en persona una y otra vez.-grito.-Dime como parar esto.

-Esta bien, te ayudaré.-me mira desafiante.-Aprenderás a controlarlo.

-¿Y Raquel?

-Sobrevivirá.-Asiento lentamente, firmando un acuerdo no verbal entre ambos.-Pásame tu colgante.-Saca una pequeña cajita de su bolsillo y le tiendo el colgante. De la cajita cae al reloj nueva arena color rojizo que lo vuelve a llenar a la mitad y me lo devuelve. - Bien, nos vemos dentro de un rato, te espero en el entrenamiento...

"¿Pero que...? Todo empieza a pasar a una velocidad sobrenatural, él desaparece, mi yo del pasado es sustituida por Raquel y yo aparezco al lado de la moto mientras veo como el camión colisiona conmigo....sin darme tiempo a reaccionar. Todo se vuelve oscuro, ya no siento nada, hasta que oigo un último susurro a mi alrededor, antes de dejarme ir.

...en el otro lado.








8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, me alegro de que te haya gustado.

      Un beso y nos leemos ^^

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  2. Muy bonito el relato, Ivet!! Me encantas como escribes
    Un beso

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    1. Muchas gracias ^^ Eres un encanto, me alegro.

      Besos y nos leemos ^^

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  3. Me encantan Los vigilantes del tiempo.... ya nos contará¡¡
    genial¡¡ un besazo¡¡¡

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    1. Gracias Francis ^^ Me alegro que te gusten, quién sabe, puede que haya más relatos sobre ellos, aunque para la próxima no tienen que ser precisamente del tiempo...

      Besos y nos leemos ^^

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  4. Hola, que maravilloso, sabes que me encanta como escribes!!! un beso

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    1. Hola Fernanda, ¿en serio? Muchas gracias ^^

      Besos para ti también y nos leemos ^ ^

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