6/8/15

Buscadores de monstruos: Relato Ivet Sarkis

Hola queridos vigilantes, espero que estéis pasando unas felices vacaciones, hoy os vengo con un nuevo relato. Este es un poco diferente, ya que no estoy muy acostumbrada a escribir en 3ª persona, pero quería probrar algo nuevo, y bueno, aquí está. De igual manera, espero que lo disfrutéis.


“Este frío está empezando a hacerse insoportable”. Piensa la chica, y sale de la caja silenciosamente no sin antes comprobar que no hay moros en la costa.
Al salir, se restriega los brazos contra sí misma, pasea su mirada por la habitación en busca de alguna salida. Toda la habitación está llena de cajas y no la dejan ver mucho, por lo que decide moverse e investigar entre los huecos que hay entre ellas hasta encontrarse por fin con una puerta. Se dispone a abrirla cuando ve que el picaporte comienza a temblar, su primer reflejo en ese momento es esconderse detrás de una de las cajas que da cara a una de las ventanas, donde solo se puede ver el fondo del océano y el vaho que produce su respiración entrecortada.

Seguido de abrirse la puerta, se empiezan a oír pasos que se acercan, cierra los ojos hasta que deja de oírlos y echa una pequeña mirada sin ver a nadie. Se sobresalta al sentir una presión en su hombro y se da la vuelta, lista para el ataque, encontrándose con algo que no esperaba. Una figura de un chico que no debía de alcanzar los quince la observaba detenidamente con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

-¿Qué haces tu aquí? ¿Quién eres?-Ella se asusta por la autoridad de aquel chico, bueno, más bien niño.-Se supone que aquí solo pueden entrar los buscadores.

-Bueno, si nos ponemos así, tu tampoco pareces uno.-Salta la chica a la defensiva.
-Puede que no lo sea, pero trabajo para ellos.- “Vaya, cada vez los contratan más jóvenes”
-De acuerdo, lo siento, no lo sabía, verás, necesito encontrar a una persona, me han dicho que la puedo encontrar aquí.-mete la mano en el bolsillo y le entrega un papel al chico. Él lo coge sin dejar de mirarla y al leerlo se queda pensativo.-Sabes quien es.

Le clava una seria mirada.

-¿Cuál es tu nombre? 

-Diana...Diana West, supongo que a lo mejor te suena el apellido por mi tío, Jill West, se podría decir que era el mayor aventurero del mundo, y tengo de oídas que trabajo para ustedes alguna vez.-Diana inspecciona al chico en busca de alguna señal de que sabía de lo que le estaba hablando, pero su cara seguía sin ningún indicio de emoción.-Pero eso no viene al caso, necesito encontrar a la persona que viene en el papel.
Él chico sale de su ensoñación, vuelve a mirar el papel y luego a ella; y se levanta.

-¿Me puedes ayudar?
-Aunque pudiera, no podría...-Se coloca al lado de la puerta esperando a que salga.-Llegas 10 años tarde...

Y se va. Diana se queda unos minutos en shock, hasta que decide seguirle hasta la sala de control donde se reúne un grupo conversando. Uno de ellos se fija en nosotros y se acerca rápidamente hasta el chico.

-Capitán, tengo que comentarle una cosa. -Le dio la nota que Diana le había dado.-Me la dio ella.

-¿Y quién se supone que es?-dijo con una mirada severa.-Se supone que no aceptamos polizones aquí. Será mejor que no te metas en problemas, mandaré un barco de la superficie para que te lleve a casa.

Diana intenta explicarle, pero el chico se le adelanta.

-Es la sobrina de Jill West, ¿te acuerdas de él?-el capitán para en seco. -No sé muy bien para lo que ha venido ni que está haciendo aquí, pero a lo mejor nos puede interesar. No perdemos nada...

-Ah, está bien.-Suspira llevándose los dedos al puente de su nariz.-Acompáñame.

Mira al chico con gesto de agradecimiento y acompaña al capitán hasta llegar a lo que parece ser su despacho, donde toma asiento esperando a que empiece a hablar.

-Puedes sentarte.- se sienta, intentando relajarse y poniendo sus pensamientos en orden para comenzar.-Bien, ¿por qué tienes tanto interés en encontrar a esta persona?

-Pues la verdad, no lo sé muy bien. Ni siquiera sé quien es. Lo único que sé es que después de un año de la desaparición de mi tío le dieron por muerto y en su testamento, su abogado me dijo que él me había dejado algo.-Y señaló el papel que le dio al capitán. -Le pregunté quien era esa persona, pero parece ser que solo le dio instrucciones de que me lo diera en secreto. Intenté buscar en sus archivos y llamar a sus contactos, con lo que di con otro aventurero que le había conocido y fue el que me habló de los buscadores. Según él me dijo que la persona de la nota se encontraría aquí, pero...por lo que veo llego un pelín tarde.

-Ya...puede ser. Verás, no puedo contarte mucho acerca de él por el código buscador.-Le miró sin comprender.-La información de quienes trabajan aquí o con nosotros tiene que permanecer en absoluta confidencialidad. Puede que por ser una West nos pudiste hayar, pero hay información que solo la debe tener alguien que sea un buscador o aventurero por su vida, y no por lo que es su apellido.

-¿Y no puedo conseguir esa información de alguna manera?

-Mmm, la única manera sería entrenando como una de las dos cosas, aunque puede que tardes años en conseguirlo.-se levanta yendo hacia uno de los armarios.-y hay innumerables peligros, no creas que todo aquí es una maravilla. Tu tío lo sabía.

-Lo sé, de todas maneras sigo sin creer que esté muerto, que haya desaparecido no significa nada. Y si entrenar me va a ayudar a descubrir lo que pasó, acepto ser una buscadora.-una especie de mapa es colocado sobre la mesa, tiene unas inscripciones muy extrañas que Diana no logra identificar. El capitán le tiende una pluma y le señala el lugar donde debe firmar el acuerdo.

-Pero necesito una condición. Su palabra.-Él la mira comprendiendo y asiente.

-Juro que si llegas a convertirte en una verdadera buscadora, tendrás la información que buscas sobre Nate Black.-Diana firma el acuerdo.-Bien, te presentare al equipo.

Salen de su despacho donde les espera su equipo con la mirada expectante.

-Bien equipo, os presento a Diana West.-Ellos se acercan para darla una cordial bienvenida.-Diana, estos son Marcos, Isaac, Uriel, Lizz y Theo, ellos son mi equipo de buscadores de la zona, aunque hay muchos más por el mundo. Como podrás ver nos movemos con una MX551, un submarino con la tecnología más avanzada gracias a nuestro cientifico y diseñador, que ya conoces.

El chico de antes aparece de entre el grupo y le tiende la mano a Diana.

-Encantado, y por cierto, soy Carlos. 

-De acuerdo, eso es todo por el momento, mañana empezarás tu entrenamiento, pero eso no significará que detengamos nuestra búsqueda, así que si encontramos algo, tu tendrás que venir con nosotros como formación.-Asiente intentando asimilar cada palabra del capitán- Se te proporcionara traje y equipamiento necesario y adecuado para tu formación. Es decir; cuanto más aprendas, tu equipación cambiará por una de mayor calibre. De momento, no necesitas saber más. Carlos, puedes acompañarla a su cuarto, mañana será un día duro.

Y el capitán tenía razón, el día siguiente fue un día agotador para Diana, ya que no estaba acostumbrada a tanto entrenamiento, pero eso no fue nada con lo que vino los días después. Aquello se estaba convirtiendo en casi un infierno para ella, su formación era bastante complicada para ella, y muy pocas veces salían. Y cuando salían, solo era para misiones tranquilas, que era lo único que agradecía, ya que podía descansar de aquellos duros entrenamientos en los que me enseñaban a defenderme en caso de peligro y en las clases en donde aprendía todas las criaturas que habían descubierto y permanecían ocultas de la realidad como leyendas y otras ni como eso.

Diana no dudaba en esforzarse, de tomar apunte de cada cosa, de cada objeto, criatura o golpe. Cada vez mejoraba un poco más, pero no era suficiente.

-Vamos Diana, solo un minuto más.-La animaba Uriel mientras ella pelea con Mark, pero al final se rinde. Una vez en el suelo, Mark la ayuda.

-La próxima ver será....

El capitán entra por la puerta y se dirije hacia ellos.

-Equipo, venid ahora, tenemos algo urgente que atender.-Todos le siguen hasta la sala de control mientras miran al capitán mirar por el periscopio.

-¿Qué pasa, capitán?

-Tritones, nos han enviado un mensaje.-Les pasa la nota con el mensaje.

-Cree que...
-No lo se...al menos no parecen que vayan a atacar, quizá si podamos hablar. Comuníqueselo, nos reuniremos con ellos en la superficie.

-¿Con quién?-Pregunta Diana, pero nadie la responde, todos se ponen en marcha a las ordenes del capitán, Lizz empieza a escribir detrás de la nota que el capitán les había dado. Me acerco a ellos intentando saber que pone.-¿Vamos a salir?

-No lo sabemos aún, según lo que nos contesten.-cuando terminan meten la nota en una botella de cristal y la meten en un conducto.-esto irá directamente al océano, no creo que debamos preocuparnos, si nos han escrito no deben estar lejos.

-¿Creéis que nos atacarán?

-No han dado señales de tal cosa. De todas formas ya conocemos a más de los suyos y si hubieran querido ya lo hubieran hecho, aunque tranquila, aquí estamos a salvo de ellos.-Se quedan pensativos esperando nuevas noticias. Las horas pasan y no parece haber respuesta hasta que el conducto empieza a vibrar y salir otro mensaje.

-Ya era hora.-dijo el capitán, corre hasta el conducto y lo lee.- Vale, parece que no les ha gustado que queramos hablar con ellos en la superficie, pero nos han citado si queremos en su guarida. Saben que somos buscadores por otros que les han contado y les gustaría conocernos.

-¿Y que vamos a hacer? -Diana mira al capitán, esperando su veredicto.

-Iremos, llevaremos nuestro equipamiento, pero nada de armas. Diana, tu también nos acompañaras.-Carlos deja lo que está haciendo y se acerca a nosotros.-Lo siento Carlos, tu te tendrás que quedar cuidando de la MX511.-Él asintió con la mirada de decepción.-Y toma esto por si pasara cualquier cosa, tenlo siempre encendido.

-Está bien, buena suerte. Abriré el vestíbulo de equipamiento.-todos se van al vestíbulo donde está preparado el equipamiento, con lo que tiene que llevar cada uno.

Una vez preparados se dirigimos a una gran compuerta, que se cierra bruscamente a nuestras espaldas.. “Dios, nunca me acostumbraré a eso” Diana se pone muy nerviosa, ya que es la primera vez que sale para ver lo que en realidad es ese trabajo, lo que en realidad significa ser un verdadero buscador. Y no sabe verdaderamente a lo que se va a tener que enfrentar; aunque en realidad, ninguno de ellos lo sabe, eso es uno de los designios de su trabajo, descubrir cosas ocultas, que no ha descubierto la raza mortal. Pero hay una sola cosa que era cierta, que cada vez que abandonaban aquel submarino, quedaban fuera de su protección, por lo que quedaban a merced de lo que deparará afuera. Y por lo que le estaban enseñando, Diana no podía asegurar de que aquello a lo que se enfrentaban fuera algo bueno...

-Bien equipo, ¿listos? Ya.-Pregunta el capitán pulsan uno de los botones accionando la compuerta de salida al océano. La fuerza del agua les hace salir disparados fuera del submarino.

Una vez fuera, Diana mira a su alrededor, viendo el azul oscuro del océano, al estar tan profundos, la luz solar es casi imperceptible allí, hasta que ve la luz de sus compañeros proveniente de sus linternas. Ella les sigue hasta que alcanzan a ver una serie de criaturas que les están esperando. Son tres, todas ellas son esbeltas y tienen forma similar a la nuestra salvo por su prominente cola de pez y sus agallas en su garganta. Ella aún no se lo podía creer, estaba viendo auténticos tritones.

El equipo de buscadores paran a hablar con ellos, y se ponen en camino siguiéndoles.

-Diana, toma.-Theo se acerca a ella y le tiende una especie de alga grisácea.-Vamos a tener que tomarnos eso cuando lleguemos.

-¿Por qué?-pregunta extrañada.-¿Para que sirven?

-Tranquila, es solo para que podamos respirar bajo el agua, las leyes de estos seres son muy estrictas. - dice susurrando como si no quisiera que se enterasen los demás. Asiente y lo guarda en uno de sus bolsillos.

-¿Y cuánto tiempo hace efecto?

-Pues...unas horas.- “Perfecto”

Al cabo de unos cuantos minutos los tritones paran haciéndonos una señal de que ya hemos llegado, bajan más profundo hasta una gruta. Diana intenta seguirlos pero el capitán la para.

-No, hay que tomárselo ahora.-Todos los demás se quitan el traje, dejándose solo el de neopreno y se toman la grisácea alga. Diana sigue su ejemplo, y juntos, se lanzan al interior de la gruta.

Ahora si está oscuro, siguen nadando intentando no dar a nada. Al final se encontraron con más oscuridad, Lizz y Theo me agarraron de la mano infundiéndome ánimos.

-Equipo, ya hemos llegado, tenemos que hablar con Herch, seguro que ha habido un malentendido.-Se ponen en marcha pero el capitán para de nuevo a Diana.-Aún eres una aprendriz, y esto te viene un poco grande, quédate aquí, luego volveremos por ti.

-Pero al menos me podrías decir que pasa, me mandas aquí y luego me dejas al margen. -Diana mira a sus compañeros, pero todos bajan sus miradas, no entiende lo que está pasando.

-Creo que merece saber lo que pasa, capitán.-Dice Mark.-Para eso está entrenando para ser uno de los nuestros.

-Está bien, esperadme allí, ahora voy.-Ellos le dirigen una mirada intranquila.- Tranquilos, no pasará nada. Iré en unos minutos.

En cuanto les pierden de vista, el capitán se procede a contarle.

-Verás Diana, como sabrás nosotros ya hemos tenido otros avistamientos con estos seres, no es la primera y espero que no sea la última vez. Es una especie milenaria en el que su líder es...como el rey de aquí. El problema es que el líder que nos permitía buscar nuevas especies por los océanos ha muerto, y ahora hay que convencer al nuevo. La razón de que tengas que estar al margen, nos hemos enterado escasos minutos al salir del submarino cuando hablamos con aquellos tritones. - Diana no despega sus ojos de él embelesada con la historia.

-Vaya...eso es...problemático. -se cruza de brazos pensativa.-Está bien, puedo ir hasta el submarino, no queda lejos y me acuerdo de ca...

-Ni se te ocurra.-Grita el capitán.-No salgas sin nosotros, Diana. No sabes las cosas que hay afuera, y no tienes equipamiento ni entrenamiento necesario para salir allí. En serio, No sabes lo que puedes encontrarte, ni siquiera tus peores pesadillas se lo pueden imaginar...

-Está bien...-dice a regañadientes cruzándose de brazos y asiente.-Os esperaré.

Ella se queda esperándoles, para ella pasa una eternidad hasta que...empiezan a surgir luces de la gruta, pero no ve a ninguno de sus compañeros y al capitán; sigue su instinto ocultándose detrás de unas rocas. Ve como los tritones se paran donde antes había estado ella, mirando a los lados buscando con la mirada.

-Ha escapado.-dijo uno de ellos.-Hay que ir a avisarle, se nos ha escapado un buscador.

-Pero señor, tan solo era una aprendiz, lo ha dicho uno de ellos, no creo que nos sea de utilidad.-él otro le dio una mirada severa señalandole.

-Te han ordenado que capturemos a todos los vigilantes, acaso osas negarte a las ordenes.-el otro tritón sale disparado a causa de un extraño rayo de luz que emana de la mano del tritón.-Tu líder ahora es otro, aprende o lo pasarás mal. ¡Vamos! Hay que avisar, antes de que escape lo suficiente como para no poder alcanzarla.

El corazón de Diana empieza a latir bruscamente, pero no puede quedarse allí parada, tiene que salir y pedir ayuda, aunque el capitán le dijera que era peligroso.

Se arma de valor y aprovecha cuando les pierde de vista para salir de la gruta. Afuera todo está en calma. Tan solo tenía que nadar hasta el submarino y estaría a salvo. Carlos aún permanecía allí.

“Carlos” Pensó mientras nadaba, acordándose de los walkies de agua que le entregaron como parte de su equipamiento. “Estaba en un bolsillo del traje para venir aquí, tiene que estar cerca”

Observa por las rocas cerca de la gruta, pero nada, desaparecidos. Sigue nadando olvidándose del tema. A cada brazada empieza a sentir una sensación rara en la garganta, que se intensifica a cada avance. Pero eso no la impide parar ya que sabe que aquella alga solo duraba unas horas.
“Cuanto tiempo he estado aquí”

A su lado pasa un rayo de luz similar al que vio en la gruta que casi la alcanza. Se da la vuelta, sabiendo que está cogida y no va a poder hacer nada por evitarlo, pero su sorpresa fue verles con sus armas mirando detrás suyo donde un rugido ensordecedor llena sus oídos.
Al darse la vuelta, se encontró cara a cara con una extraña especie de tiburón, pero aquella criatura no parece percatarse de ella, ya que pasa por su lado como un rayo y se lanza al ataque sobre los tritones, quienes le empiezan a lanzar rayos, sin afectarle en absoluto. Al final deciden darse en retirada.

Mientras tanto Diana, ya sin fuerzas, se abandona en medio del océano, ya no le queda aire. Lo último que ve antes de yacer es al tiburón dirigiéndose rápidamente hacía ella. Y después, paz absoluta.

Al día siguiente...

Todo está en calma, las aguas suenan plácidamente como si estuvieran dando la bienvenida a un nuevo día. Tan solo se puede ver a una persona tumbada en la arena, cerca de la orilla e inconsciente.

Su respiración se vuelve intranquila y estrepitosa haciéndola quedar sentada repentinamente y toser el agua que queda en sus pulmones, hasta que se da cuenta de donde está. Se levanta, bastante mareada y mira a su alrededor. Los recuerdos empiezan a aflorar en su memoria.

“¿Yo no estaba...?” Mira hacia el mar, preguntándose que es lo que ha pasado en realidad. “No pude haber sobrevivido, ¿acaso todo esto había sido un sueño? No puede ser...” Mira su vestimenta, ahora su traje de neopreno ha sido sustituido por un bikini. “O sí...”

-¿Diana? -Me doy la vuelta encontrándome con Carlos.- Gracias a Dios que has despertado ya.-dijo el muchacho tendiéndole una toalla. -¿Estás bien?

-Eso creo...-Se envuelve con ella y dirige su vista de nuevo al mar, donde vislumbro el submarino escondido detrás de las rocas.-Carlos, ¿ocurrió de verdad?

-Mira Diana, no se que ocurrió exactamente allí abajo, pero lo que si sé es que fue real, yo ya lo viví muchas veces.-Le da la espalda como si quisiera ocultar algo.

-Bueno, ese no es el problema ahora, hay que buscar a los demás, están en la gruta allí abajo.

-Me suponía que al encontrarte aquí sola e inconsciente había pasado algo. Así que he avisado a los buscadores de la zona más cercana para que evalúen el terreno. Están dispuestos a ayudarnos. Ahora solo tenemos que esperar.-Diana suspira tranquila, y a la vez intranquila, por no poderles ayudar ella. - Aunque pueden tardar días, meses o años...¿Vienes o no?

Los dos chicos se dirigieron a una cabaña de madera donde pasarían los días hasta que volvieran sus compañeros, hasta que a Diana se le ocurrió una idea.

-No podemos dejarlos allí y esperar, como tu dices, pueden pasar años hasta que les encuentren y rescaten.-Carlos la mira sorprendido y niega con la cabeza.-Podemos entrenar y conseguir un equipo de apoyo que también sean buscadores, entrenaremos hasta el nivel que necesitemos para salvarles. Tu ya has sido buscador, sabrás cosas, ¿no? Hay que ayudarles, o acabarán como mi tío.

Carlos suspira llevándose una mano al cuello y dirige su mirada al submarino.

Se va hacia la cabaña parándose antes ante mí y dándome un mando de su bolsillo. Diana le sonríe y asiente.

-Prepara el submarino. Voy por provisiones.


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