7/3/14

Los susurros de las mariposas



          Como siempre y verdaderamente sabía, ocurrió como predije, quise dar una oportunidad al mundo pensando que eso sería la solución, mostrando mi verdadero ser.  Al principio ellos titubearon quedando en un shock profundo en donde les inundaban infinidad de dudas. Hasta que vino él. “Mi salvador”. Así lo hacía llamar llenándose de oro cada vez que pasaba por una pasarela siendo el espectáculo número uno. Desde entonces mi vida fue seguida de continuos flases y cuchicheos de envidiosas compañeras que no dudaban nunca en hacerme caer en el centro del escenario. Aunque gracias a mi poder, eso nunca ocurrió. Mi vida era de ensueño aquel entonces, cualquiera me la hubiera cambiado. O eso pensaba aquel entonces cuando no sabía lo que mi mente fue capaz de ocultarme.
Lo descubrí al tercer día de nuestra trigésimo sexta gira. También fue la última. Me acuerdo que estaba subíendo los escalones de aquel lujoso hotel de París cuando oí un débil aleteo. A medida que avanzaba se iba intensificando hasta llegar a una puerta con un cartel de “Prohibido pasar”. Me iba a dar la vuelta cuando el aleteo desapareció y, en su lugar habló una voz “Te están mintiendo” Me empecé a asustar ya que la única persona que merodeaba por allí era yo.

            -¿Qué quieres decir?-me atreví a responder. “Se están aprovechando de ti, durante todo este tiempo solo has sido un espectáculo, se están haciendo ricos a costa de ti”
            -Eso es mentira, lo único que han estado haciendo durante todo este tiempo es ayudarme, de no ser por ellos, yo estaría perdidas en las calles.-“Ilusa, no sabes lo que dices, si no me crees, entra en esa puerta y lo verás por ti misma”.
            -Muy bien, te lo probaré.-Me disponía a abrir la puerta cuando volvió a hablar. “Pero antes una pequeña advertencia, no busques el veneno que en ti se desatará cuando lo descubras. Pues esa venganza que ansiarás si la llevas a cabo, volará oscureciendo tu ser. Nosotras estaremos allí, vigilando, acechando cuando eso suceda. No lo permitas o nuestros susurros serán la perdición”
Un escalofrío recorrió mi columna vertebral ante sus palabras. Pero abrí la puerta de todos modos. La habitación era fría y oscura, pero eso no me impidió ver que aquellos susurros tenían razón. Grandes y altos cuadros colgaban gloriosos con imágenes de la fama y fortuna que habían conseguido por mí. Rabia inundó en mi interior en aquel momento. Solo deseaba darles su merecido sin importar las advertencias que minutos antes había recibido. Me senté mientras lágrimas caían por mis mejillas.
           -Por que he confiado….por que no lo pude mantener en secreto….ahora…-levanto mi cabeza de mis rodillas fijando la vista de nuevo en los cuadros.-Eso es, mañana será otro día. Un día que no olvidarán…
           Todo estaba listo. Los estilistas y maquilladores empezaban a prepararme mientras veía mi rostro en mi reflejo. “No sabes lo que haces”
            “Eso ya lo veremos” Pensé mientras notaba un cosquilleo en mi espalda. “Alto, aún no”
            -¿Ya han terminado? Querida, está preciosa, como siempre.-Fran entró por la puerta. Ahora le veía como realmente era, un impostor. Caminaba hacia mí con aire de grandeza con una sonrisa burlona. “No te vas a salir con la tuya”
            -No puedo decir lo mismo de ti.-respondí ocultando mi enojo.
            -Como siempre, muy graciosa.-puse mi mejor cara con una falsa sonrisa a su vista y me di media vuelta.
            Empieza el juego, fui hasta la sala de música y cambié el CD sin que nadie me viera. Sabía que este iba a ser mi último desfile pero al menos quería irme demostrándoles lo que era. Ya no se atreverían a burlarse de mí a mis espaldas. “Vas a perder, deja este absurdo juego y vete”
“¡Calla, es mi vida, ellos han jugado con ella mientras sacaban una fortuna, creí que me estaban protegiendo y me mintieron! Claro que me voy a ir, pero voy a darles mi último pase, ya está dicho. Tú solo eres una voz de mi cabeza” el aleteo desapareció y sonreí.
            -Es mi turno.-las demás modelos iban saliendo mirándome con recelo. Ya tenía preparado mi discurso. La adrenalina corría por mis venas, lo podía sentir. No era como todas aquellas veces que había salido. Esta vez era diferente. No tenía los ojos vendados.
En cuanto di el primer paso por la pasarela empezó a sonar la nueva melodía. “De momento todo va viento en popa” Fran estaba peleando con el técnico  por haberse confundido de CD mientras yo estaba llegando al final de la pista.
“Para con esto, por favor” Pero fue inútil, nada podía pararme en esos momentos.
Me paré en frente del público y empiezo el espectáculo final de siempre. De mi espalda salen un par de hermosas alas naranjas de mariposa y empiezan los flases. Ya tenía la atención que quería. “Te advertí, ahora ya no me hago responsable. Todo el odio que guardaste, saldrá de dentro de ti”
Abrí mi boca preparada para sacar a la luz todo lo que me habían hecho, pero no salió palabra de ella. Me empecé a asustar. No podía hablar.
Entonces fue cuando ocurrió. Caí de rodillas mientras un permanente aleteo giraba en torno a mí. Eran miles de mariposas que salían de mí arrasando con todo a mí alrededor. Cerré los ojos mientras oía los gritos de terror de la gente. No podía controlarlo. Todos estos años había usado este poder pero nunca pensé de lo que era capaz. Permanecí durante horas allí sentada, temblando. Todo el odio se había desvanecido sustituyéndolo por angustia y terror. Hacía mí. ¿Cómo la sociedad puede convertir algo tan bello en un monstruo? No tuve que haberme dejado llevar, tenía que haberlo mantenido en secreto y haber aprendido por mi cuenta. Que ilusa fui. Una de las mariposas se acercó a mí se apoyó en mi hombro. “Siento no haberte hecho caso, no pensé las cosas” Me dirigí hacia la ventana cuando las bocinas de los policías aparecieron y me lancé sin previo aviso y empecé a sobrevolar por la ciudad. Esa fue la primera vez que me sentí libre sin serlo.

Me escondo lejos de lo sucedido, deambulando por las calles como un alma en pena. Nunca quise que sucediera nada parecido, pero me lo he ganado a pulso. Lo que deslumbré en el pasado, acabó. La pequeña mariposa voló de mi hombro.
“¿Vienes?” Susurró en mi mente. Despierto de mi entonación sobresaltada. Es la primera vez en años que me pedían que decidiera algo, sonó tan natural pero tan extraño como si me hubiera convertido en otra persona. Pero no me hace falta contestar, aquí ya no pintaba nada. Es hora de vivir mi propia vida, de enfrentarme a mis monstruos.
Echó una última mirada al lugar y extiendo mis alas dispuesta a seguirla. Salto desde el puente y alzo mi vuelo hasta el oscuro cielo mientras me fundo con las estrellas. 



2 comentarios:

  1. Interesante. Una fantástica historia que nos demuestra que la verdadera identidad en ocasiones debe mantenerse oculta...
    Un besote enormeee
    Lena

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  2. Muy bonito! La venganza no es siempre la mejor opción.

    Un besico guapa ^^

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